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QUIEN YO SOY

Después de este viaje a Francia, y integrar gran parte de lo vivido, me siento preparada y dispuesta a compartir, quien soy, desnudando mi alma :
El nombre más antiguo que recuerdo estando aquí en la Tierra, es Mera, Este nombre lo recibí hace unos años en una meditación con cuencos de cuarzo. En esta meditación, éramos un grupo de 7 personas dentro de un tipi, nos conectamos con los delfines, quienes nos acompañaron a las profundidades del mar hasta las puertas de la Atlántida, allí teníamos que empezar a escuchar hasta oír nuestro nombre… acompañados del sonido de los cuencos…. al cabo de un rato empecé a escuchar, cómo un susurro en la oreja: Meeraaa….Meeraa… Mera… hasta tres veces. Este es el nombre que más me vibraba hasta hace poco que recordé que en realidad, antiguamente mi nombre fue: Meru.

  
Viví en la época Lemuriana y Atlante, aunque siempre me sentí más identificada con la Atlantida, muchas personas que han escuchado mi voz, la relacionan con Lemuria. Estando en Montserrat, comprendí que también tenía relación con Lemuria, a través de mis Hermanos de Montrat. No recuerdo mucho de aquel entonces, ni se bien que pasó, pero si os puedo contar algo. 
Lo que nosotros ahora conocemos cómo terapias o sanaciones, antes se realizaban de manera algo distinta, poco a poco, creo que vamos a volver a ese tipo de terapias, esta parte me apetece compartirla con todos, es una visión que tengo desde que era pequeña: Había unas salas circulares, con ventanas grandes, que daban al mar, dentro de estas salas, estaba lleno de minerales, colgando del techo y en el suelo, grandes drusas de cristales y puntas, creaban la luz de ese espacio. Allí había una especie de hamacas, que parecía que flotaran en el aire. Cuando necesitabamos descanso, ibamos a este lugar, y simplemente nos tumbábamos allí, para sanarnos, equilibrarnos y fortalecernos.  

Los delfines se acercaban a las ventanas. Recuerdo dos personas, de pie en la sala cerca de la puerta de entrada, acompañando, facilitando el descanso de los demás, con su meditación. Algo muy sencillo, nos equilibrábamos, por resonancia, con los cristales, el agua, los delfines y, cantábamos con ellos. El sonido envolvía ese lugar y restructuraba nuestros cristales del cuerpo.

Siento que las terapias, están empezando y van a ir por este camino de nuevo, simplemente alguien en una camilla tumbado, y otra persona a su lado, meditando, facilitando el reequilibrio de aquél que tiene a su lado, y el que esta al lado, tumbado en la camilla, equilibrándose a la vez a sí mismo con sus propias herramientas, acompañados de naturaleza que les rodea. 
 
Recuerdo también la gran ola, las emigraciones… y siento que nos estamos preparando para algo similar, aunque con otra conciencia. 
Soy consciente de que después de todo aquello muchos decidimos no volver jamás.
Sin embargo, aunque no recuerdo muy bien cuando, ni porqué fue, se que  hice una promesa: era algo así: “Volveré una y otra vez, hasta que el último ser humano, comprenda y viva qué es la COMPASIÓN” . Por eso estoy aquí hoy. 
Siempre tube miedo a mi propio poder, ¿sabeis porqué? hubo un momento en la historia, en el que abusé del poder, y lo utilizé para fines no muy loables, egoistas, aunque no recuerdo ni el momento, ni que ocurrió, ni porque. Se que  cometimos muchas “equivocaciones”en el pasado. Vamos a llamarlo “aprendizaje” ya que en realidad, todo esta bien.
A raiz de esto, siempre temí, hasta hace poco, recuperar mi verdadera fortaleza. Pero, a lo largo de vidas y vidas, he ido aprendiendo, y el hecho de tener la posibilidad de contar esto hoy, es grácias a que se nos está dando a todos la gran oportunidad de hacer las cosas de otra manera. Se que hablo en nombre de muchos, porque siento que hay muchas personas que quizá se han encontrado en una situación parecida y se sienten identificados con estas palabras. 
He aprendido que la verdadera naturaleza de mi fortaleza interior está en el corazón y ahora, con esta conciencia, se que los pasos que doy son los que tienen que ser y la sabiduría que me acompaña es la de la luz de la estrella que represento.
 
Mi nombre de las estrellas, y aquí me presento, es Naray y vengo de Sirio. Mis guías, a menudo me llaman Estrella del viento, Madre de los pueblos perdidos: no se muy bien, que significa esto de madre de los pueblos perdidos, tampoco se cuáles son los pueblos perdidos, yo lo asocio más bien con el cuento de Peter Pan, los niños perdidos, y Wendy. Soy la mayor de 3 hermanos y 11 primos, y siempre me sentí un poco “la Mama”. 
  
Con mis amigos me pasa igual, también con la humanidad, hay algo en mi, muy profundo que me impulsa a cuidar a los demás, no es un cuidar de -Proteger cómo un niño “Burbuja”, para que no le hagan daño- es algo mucho más desapegado, algo así cómo tener la claridad de que todo el mundo está haciendo lo que tiene que hacer y de vez en cuando dar una “guía” o “nota” cómo “atención, parate y observa” y que cada cual sienta. Parte de mi función está relacionada con hacer de mediadora, o facilitadora.
Me identifico y siento muy cerca siempre a Kuan Yin, ella me esta enseñando muchas cosas, entre ellas, me mostró: la voz.
Desde que era pequeña, he hablado de tú a tú con los animales, plantas, ríos y montañas. Aunque, con los animales, al principio fue muy duro. Andaba por la calle y los pájaros se caían a mis pies, yo los recogía y cuidaba, pero muchos se morían, no entendía nada de nada y lo pasaba muy mal, hasta que una mujer me contó que les daba un cariño especial que les acompañaba al marcharse. 
Desde entonces lo viví muy distinto y, venían a casa para que los cuidara: conejos, tortugas, gorriones, golondrinas, erizos, cotorras y hasta un murciélago, que por desgracia murió. Ya muchos se curaban y cuando estaban bien, los dejaba para que siguieran su camino. Una amiga siempre me decía que era cómo si se pasaran la voz, sabían que los cuidaría y por eso venian cuando perdían sus fuerzas.
Todos los animales tienen un inconsciente común, y las aves, en especial, un subconsciente colectivo. Estoy convencida de que comunican entre ellas. Creo que en realidad, mi amiga no iba tan desencaminada. Más adelante aprendí a comunicarme con los cristales y ahora trabajo junto a ellos.
En este instante de mi vida, de alguna manera, he aceptado y decidido seguir el camino del Servicio, esto significa, con otras palabras: hacer lo que realmente siento que tengo que hacer en cada instante, para que mi Ser pueda realizar su función en este entramado, o camino que estamos tejiendo entre todos para la madre tierra y la nueva humanidad. 
Así que sigo el sendero marcado del corazón, para poder compartir con todos, quien Yo Soy. 
Nuestros tótems van cambiando, a lo largo de nuestra propia evolución, pero los que me acompañan en este momento, son tres: un águila, un unicornio, y un jaguar blanco. 
Las águilas también han ido acompañándome en mi camino, mi Ser me mostró cómo llamarlas y, a parte de telepáticamente, aprendí ha hacer un silvido, que sólo me sale a veces, cuando estoy muy conectada Conmigo y con Todo, este silvido, hace que acudan, normalmente 1 o 3, depende del lugar y la labor que estemos realizando. 
Os Presento los tótems:

 

EL ÁGUILA: Representa la visión del espíritu. La libertad que nos abre todas las posibilidades y observa desde el cielo, con una perspectiva más amplia, sin implicarse, tan sólo su presencia. 
En simbología: El carácter olímpico del simbolismo del Aguila está directamente relacionado con la consagración de este animal al dios Zeus, quién entre los ario-helenos (al igual que Júpiter entre los ario-romanos) es la representación de la divinidad de la luz y de la realeza, venerado con otro símbolo, el del rayo. La concepción de la inmortalidad se reencuentra en la antigua tradición egipcia. Solo una parte del ser humano está destinado a una existencia eterna y celeste en estado de gloria, que está representada por un águila o halcón (en función de las condiciones ambientales, el halcón es aquí el sucedáneo del águila, el soporte más próximo ofrecido por el mundo físico para expresar la misma idea). Es bajo la forma de halcón que, en el ritual contenido en el Libro de los muertos el alma transfigurada del muerto asusta a los dioses pronunciando estas soberbias palabras: “Soy coronado como Halcón Divino a fin de que yo pueda penetrar en la Región de los Muertos y tomar posesión del dominio de Osiris…” Era tradicionalmente admitido que aquel sobre el cual se posaba un Aguila estaba predestinado por Zeus a un alto destino o a la realeza, signo de la legitimidad olímpica o de una u otra. Pero era igualmente admitido por la tradición clásica y más especificamente aún por la tradicion romana, que el Águila era un presagio de victoria. Son las fuerzas de la divinidad olímpica, del dios de la luz, quienes son victoriosas. La victoria de los hombres refleja la victoria de Zeus sobre las fuerzas anti-olímpicas y bárbaras, era pronosticada por la aparición del animal de Zeus, el Aguila. un Aguila con las alas desplegadas que mantenía un rayo entre las garras. Así se encuentra confirmado el simbolismo olímpico: el signo de la fuerza de Júpiter se une con el animal que le es consagrado, pues es con el rayo que el dios combate y extermina a los titanes.
En el lenguaje de los jeroglíficos egipcios, la letra A se representa con la imagen del águila. Su significado es el calor vital, lo diurno, el origen. La existencia del ave altiva es a pleno Sol; de ahí su parentesco con el aire, el fuego, y su asociación con la fuerza fecundante masculina, con la figura del padre. El águila atisba de un extremo a otro el horizonte, por lo que para los hititas es la divinidad solar omnisciente. Su opuesto es la lechuza, pájaro de la oscuridad nocturna y la muerte. 

El águila es la luz vencedora de las potencias oscuras. En este rasgo simbólico se manifiesta como matadora de serpientes y dragones. Serpientes enrolladas en el pico aguileño aparecen en el blasón de México. En la India, el águila es Garuda, que lucha contra la serpiente. La iconografía cristiana expande la significación del pájaro de mirada ceñuda como bien triunfante. Se asocia con el evangelista Juan, el profeta Elías y el Cristo resucitado. Su vuelo hacia la altura se lo relaciona con la Ascensión de Cristo.  El águila deviene así mensajero celestial. 
EL JAGUAR BLANCO O TIGRE BLANCO: es la pureza del corazón, representa la fortaleza interior, quía en el camino del autoconocimiento espiritual. En la mitología japonesa: “Byakko” significa “luz blanca” y es el nombre que se le da al gran tigre blanco que representa al oeste (las 4 bestias representan los puntos cardinales) y simboliza al elemento viento y al otoño. Si bien las bestias sagradas forman parte de la tradición japonesa, su origen se remonta a la antigua China. Los chinos lo llamaban el tigre blanco y constituye una de las 4 constelaciones chinas. El tigre blanco solo aparecía en tiempos de paz y dado que el blanco representa el oeste, se lo considera la bestia mitológica guardiana del oeste. Cuenta la leyenda: Cuando Nü Gua sostuvo los cielos y puso al Dragón Verde a proteger el Este, Ella colocó al Tigre Blanco para que protegiera el Oeste. En la astronomía china tradicional, el Tigre Blanco es el nombre dado al cielo occidental y se puede pensar en este como una mega- constelación. En el Fengshui, el Tigre Blanco es visto como el guardián de la derecha, haciendo pareja con el Dragón Verde como guardián de la izquierda. El Tigre Blanco representa la energía Yin y complementa la energía Yang del Dragón Verde.
 
Buscando más asociaciones, encontré lo siguiente:El águila es también el ave imperial de los aztecas. El antiguo pueblo de Mesoamérica posee la Orden de Aguilas y los jaguares, su aristocracia guerrera. En el siglo Xll, los aztecas descubren un águila que se posa sobre un cactus. Esta es la señal del lugar donde erigirán Tenochtitlán, que brilló donde hoy se emplaza la actual capital de México. 

 
EL UNICORNIO: es la conexión con la magia y lo universal. Se asocia con el poder de sanación, curación de heridas y males de todo tipo y purificación de las aguas. También simbolizan en la imagineria cristiana la santidad y la castidad absolutas, por eso su imagen era utilizada a menudo en los tapices de la Edad Media y como emblema heráldico.
En Asia, concretamente, en la tradición milenaria china, el animal fantástico era símbolo también de
virtudes regias y por tanto emblema de reyes. Se decía que un reinado era bendecido por los dioses cuando se avistaba un unicornio. Es, por tanto, también un animal de buen augurio.
Con su cuerno único en medio de la frente, el unicornio también es flecha espiritual, la espada de Dios, el rayo solar que penetra en la criatura bendeciéndola. En la simbología del cristinanismo representaría a la Virgen inseminada por el espíritu santo.
Mi esencia más pura, esta asociada directamente con aquello que es efímero, el aire o viento, y su representación en la materia es a través del sonido de mi voz.
Ahora soy Laura y Laura significa libertad, y Libertad es la palabra con la que más identificada me siento, en estos momentos.
Después de este viaje a Francia, y integrar gran parte de lo vivido, me siento preparada y dispuesta a compartir, quien soy, desnudando mi alma : El nombre más antiguo que recuerdo estando aquí en la Tierra, es Mera, Este nombre lo recibí hace unos años en una meditación con cuencos de cuarzo. En esta meditación, éramos un grupo de 7 personas dentro de un tipi, nos conectamos con los delfines, quienes nos acompañaron a las profundidades del mar hasta las puertas de la Atlántida, allí teníamos que empezar a escuchar hasta oír nuestro nombre... acompañados del sonido de los cuencos....…

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Acerca de Laura Roger

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