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UMA ANAY, origen, relación con la Atlantida y la Flor de Ceibo Argentina

UMA ANAY® 

(Cantos para tu alma)

Origen: En los sueños y imágenes que recuerdo de la antigua Atlantida, una parte que siempre he sentido muy importante era la comunión y unión entre todos los reinos de la tierra, colaborando en una Sintonía armónica a través del Sonido, la Luz y la forma.

Igual que en una orquesta sinfónica, aquí cada cual tiene un papel, y cuando cada músico, perfila su movimiento, se crea una melodía perfecta, que danza en el aire y florece expandiendo su canción.

Otro aspecto que siempre me llamó la atención es que veía los seres tumbados en sus hamacas dentro de una sala circular grande, y 2 o 3 seres de pie, meditando y cantando, acompañaban y honraban a los demás con su presencia. Iban canalizando la energía y a través del sonido la expresaban.

Esto es algo que ya comenté hace un tiempo en el blog. Siento que poco a poco, las terapias de hoy en día van a ir acercándose cada vez más a un acompañar, al ser que tenemos al lado desde el amor incondicional.

Cuando pedí a mis guías que me dieran un nombre, para este tipo de “terapia”,  acompañamiento que sentía crear a través del sonido, el nombre empezó a resonar dentro, escuchaba uma anay, uma anay, uma anay… así sonaba.

Sin saber muy bien que significaba, pero haciendo vibrar mis celulas, fuí integrando este nombre y luego, busque si tenia algún sentido, y lo encontré. De toda la información, me fije en  distintos significados.

Primero, me llamó la atención la última palabra que escribí después de relatar la “terapia” Odeya. Odeya, en hebreo significa “gracias a Dios” así que la lengua hebrea tenía algo que ver con todo esto.   Anay/Anahí (tal cómo me indicaron, se puede escribir también así): en hebreo arcaico, significa “el que contesta, orador” Lo cual tiene mucho sentido, y ubicó mi función en esta melodía. Uma en sanscrito significa Paz. En la cultura hindi: Madre

Encontré por último una leyenda Guaraní acerca de Anahí que dice así:

En las riberas del Paraná, vivía una indiecita de rasgos toscos, llamada Anahí.

Por entre los árboles de la selva nativa corría Anahí. Conocía todos los rincones de la espesura, todos los pájaros que la poblaban, todas las flores. Amaba con pasión aquel suelo silvestre que bañaba las aguas oscuras del río Barroso. Y Anahí cantaba feliz en sus bosques, con una voz dulcísima, en tanto callaban los pájaros para escucharla. Subía al cielo la voz de la indiecita, y el rumor del río que iba a perderse en las islas hasta desembocar en el ancho estuario, la acompañaba.  Nadie recordaba entonces que Anahí tenía un rostro poco agraciado, ¡tanta era la belleza de su canto!.

Pero un día resonó en la selva un rumor más violento que el del río, más poderoso que el de las cataratas que allá hacia el norte estremecían el aire. Retumbó en la espesura el ruido de las armas y hombres extraños de piel blanca  remontaron las aguas y se internaron en la selva.
La tribu de Anahí se defendió contra los invasores. Ella, junto a los suyos, luchó contra el más bravo. Un día, en el momento en que Anahí se disponía a volver a su refugio, fue apresada por dos soldados enemigos. Inútiles fueron sus esfuerzos por librarse, aunque era ágil.  La llevaron al campamento y la ataron a un poste. Pero Anahí, rompió sus ligaduras, y valiéndose de la oscuridad de la noche, logró dar muerte al centinela. Después intentó buscar un escondite entre sus árboles amados, pero no pudo llegar muy lejos. Sus enemigos la persiguieron y la pequeña Anahí volvió a caer en sus manos.                                   La juzgaron con severidad: Anahí, culpable de haber matado a un soldado, debía morir en la
hoguera. Y la sentencia se cumplió. La indiecita fue atada a un árbol de anchas hojas y a sus  pies apilaron leña, a la que dieron fuego. las llamas subieron rápidamente envolviendo el tronco del árbol y el frágil cuerpo de Anahí, que pareció también una roja llamarada.

Ante el asombro de los que contemplaban la escena, Anahí comenzó de pronto a cantar. Era como una invocación a su selva, a su tierra, a la que entregaba su corazón antes de morir. Su voz dulcísima estremeció a la noche, y la luz del nuevo día pareció responder a su llamada.

Con los primeros rayos del sol, se apagaron las llamas que envolvían Anahí. Entonces, los rudos soldados que la habían sentenciado quedaron mudos y paralizados. El cuerpo moreno de la indiecita se había transformado en un manojo de flores rojas como las llamas que la  envolvieron, hermosas como no había sido nunca la pequeña, maravillosas como su corazón apasionadamente enamorado de la tierra, adornando el árbol que la había sostenido.

Así nació el ceibo, la rara flor encarnada que ilumina los bosques de la mesopotamia argentina. La flor del ceibo que encarna el alma pura y altiva de una raza que ya no existe.

Fue declarada Flor Nacional Argentina, por el 2 de diciembre de 1942. Su color rojo escarlata es el símbolo de la fecundidad en este país.

Anay también significa: luz de la luna llena. En esta labor, pasamos información del subconsciente al consciente. La energía de la luna influye en las emociones (las aguas) y colabora en este movimiento, permite fluir el agua de nuestro cuerpo.

Conclusión:
Que el espíritu de tu Sol interno, Florezca. Y La luz de la Luna llena alumbre el velo de tu consciencia. Cuando la oradora manifiesta el sonido del universo, la Paz envuelve el silencio de tu esencia interna. Para que desde la pureza del alma fluya el agua cristalina, abrazando tu completa existencia.
Honrando tu canción, honrando tu Ser esencia, creando nuevas melodías, abre paso al corazón que bajo una cascada de luz pura, impregna cada parte de tu cuerpo, y en una danza eterna, enlaza el alma y la eleva. Enraizando el cielo en la Tierra.

UMA ANAY® 
“Terapia” acompañamiento  

¿Alguna vez has escuchado, melodías creadas tan sólo para ti?

¿Has asistido a un “Musical”, dónde el creador y protagonista eres tú en conexión con la existencia?

Permítete Celebrar y Unificar a través del Sonido, la Luz, la forma.

Enlazando cuerpo mente y espíritu, en labor conjunta con los distintos reinos: trabajaremos con las devas de las plantas, los cristales, en conexión con los delfines, nuestros guías y maestros, ángeles y todo aquel que facilite la harmonía en sintonía cielo – tierra.

Físicamente en la sala nos acompañaran, las plantas, los minerales, varios instrumentos: voz, tambor…, la pluma.

El aurasoma: utilizando la pluma de Luz a través del color. Los viales Equilibrium de Aurasoma, colaboran en la apertura del Ser, a nivel físico, mental, emocional, áurico…

Conectando con tu Ser, quién nos guía en esta partitura, crearemos una cúpula de sonido, que ira envolviendo el lugar y dentro de este espacio circular, único que nos rodea, iremos abriendo las páginas de tu libro interno, tan sólo honrándote a ti, por ser quien eres.

Odeya.

Mi labor en este encuentro, es ser un instrumento más del concierto, cantando aquello que tu Ser pide que sea expresado, para facilitar tus procesos. Honrandote a ti, a Gaia, a la eterna existencia.

Tan sólo tienes que tumbarte en una camilla, cerrar los ojos relajarte y dejarte llevar.
Los guías de ambos, dirigen la orquesta.

Si deseas más infomación, ponte en conctacto a través de: creandosolesterapias@gmail.com en el asunto indica: UMA ANAY

UMA ANAY®  (Cantos para tu alma) Origen: En los sueños y imágenes que recuerdo de la antigua Atlantida, una parte que siempre he sentido muy importante era la comunión y unión entre todos los reinos de la tierra, colaborando en una Sintonía armónica a través del Sonido, la Luz y la forma. Igual que en una orquesta sinfónica, aquí cada cual tiene un papel, y cuando cada músico, perfila su movimiento, se crea una melodía perfecta, que danza en el aire y florece expandiendo su canción. Otro aspecto que siempre me llamó la atención es que veía los seres tumbados en sus hamacas…

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